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BLOG: Belleza y Bienestar

10 maneras que te harán saber si estás en el trabajo ideal

1. ¿Cómo me siento?

Analiza qué es lo que pasa cuando vas a trabajar: ¿Estrés? ¿Aburrimiento? ¿No te llevas con alguien de la oficina? Apunta en una hoja todo aquello que crees que te causa malestar y, entonces, valora si está en tus manos mejorar tu situación laboral, a veces tiene más que ver la actitud que el trabajo en sí mismo.

2. ¿Qué haré después?

Piensa en cómo será́ tu panorama cuando ya no tengas trabajo y cuál sería el plan a seguir. ¿Buscarías otro empleo? ¿Intentarías volverte emprendedor? ¿Tienes un plan de ataque para saber qué hacer con tanto tiempo libre? Es importante que visualices cómo sería tu día a día, empezando por imaginar a qué hora te despertarías, qué harías por la mañana, la tarde y la noche.

3. ¿Soy valorado?

Si la respuesta es no, pregúntate qué es lo que necesitarías para cambiarlo. En ocasiones ocurre que el propio empleado no valora sus méritos, porque está enfocado en el reconocimiento que le den los demás. Si los otros no se muestran efusivos o implicados en lo bien que lo ha hecho eso lo desmotiva. Es normal que quieras que tu jefe te diga lo bien que lo has hecho, pero tal vez debes analizar y apreciar más tus logros en lugar de darle importancia a lo que opinen los demás.

4. ¿Me lo puedo permitir?

Si realmente odias ese trabajo y no puedes más, hay una cosa muy importante que debes tomar en consideración: el dinero. Aunque suene frívolo, es un bien necesario e indispensable para vivir y pagar tus necesidades básicas y caprichos. Dejar un trabajo y empezar desde cero puede generar estrés e incluso depresión. Lo más aconsejable en estos casos es tener un buen colchón económico, de al menos de un año.

5. ¿Me pagan bien?

El dinero no da la felicidad, pero sí ayuda a conseguir muchas cosas. Aunque hay trabajos mejor pagados que otros, mereces ser debidamente recompensado por la labor que haces. Cuando una persona no gana lo suficiente y hace demasiado, es difícil hacer un esfuerzo para sobresalir en el lugar de trabajo, lo cual afecta la motivación. Si te sientes explotado o has averiguado que por lo que haces se suele pagar más, tienes una buena razón para pedir un aumento de sueldo. Si no lo consigues entonces busca nuevas oportunidades que satisfagan tus necesidades salariales y entonces replantéate renunciar.

6. ¿No puedo más?

Has tocado fondo, pero te detiene pensar que todo el mundo te dice que no dejes tu trabajo hasta que encuentres otro. Estar en una situación que te agota emocional, física o mentalmente, a la larga puede ser más contra producente que un despido o una renuncia. Algunas personas sufren crisis de ansiedad, insomnio o depresión.

Si tus intentos no han dado frutos, ¡no te sientas mal! Tienes la opción de ir con un profesional para que te ayude a manejar tu estrés. Si después de intentarlo no funciona, habla con tu familia y amigos, pídeles su apoyo y, si la situación es insostenible, ¡abandona el barco! Ante todo, tu salud.

7. ¿Busco algo perfecto?

Es posible que cuando abres el Facebook tienes uno o más contactos que muestran fotos de lo maravillosa que es su vida y su trabajo. Tú, imaginas lo mucho que se divierten haciendo lo que más les gusta y secretamente sientes un poco de celos, pues te encantaría estar en su sitio. Pero aunque te parezca difícil de creer, no todo lo que brilla es oro.

Los trabajos perfectos no existen y todos tienen pros y contras. Por mucho que te apasione algo, siempre hay días malos, cosas que no se quieren hacer y periodos en los que se desea mandar todo a volar.

8. ¿Es el mejor momento?

Abandonar un empleo no es una decisión que se tome por impulso. No hacerlo en ese instante no significa que no vaya a suceder. Muchas personas lo hacen y después se arrepienten. Si ya decidiste renunciar, examina si es el momento preciso para llevarlo a cabo.

Considera si necesitas ahorrar, se acerca un pago importante, etc. Es básico que quedes bien en tu trabajo, no sabes las vueltas que puede dar el mundo. Da tiempo de buscar un reemplazo y cumple con tus compromisos antes de irte.

9. ¿Quiero hacer lo que me gusta?

Has decidido que lo que necesitas es cambiar de rumbo y dedicarte a algo diferente. ¡Hazlo! Sin embargo, hay opciones para lograrlo antes de renunciar. Para cambiar de profesión no se requiere reemplazar todo al mismo tiempo, sino que se puede ir migrando poco a poco hacia aquello que se quiere hacer. Empieza por informarte, estudiar un plan de negocio, etc. Otra opción es comenzar como una afición, para ir probando y mantener el enfoque.

10. ¿He agotado todos mis recursos?

Ahora que has contestado todas las preguntas analiza: ¿has intentado las posibles soluciones? Si no es así́, busca arreglarlo.

A veces el cambio que se necesita está en nosotros mismos, ya que ante un cúmulo de problemas es normal que se tienda a buscar soluciones en el exterior cuando muchos de ellos se puede arreglar desde el interior. El “hubiera” no existe, así que hay que actuar.


Fuente: www.eva.hn


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